Cómo leer la etiqueta de un complemento alimenticio

Comprimidos y cápsulas de complementos alimenticios en primer plano

Delante del lineal de dietética es fácil perderse: dos botes de magnesio pueden costar lo mismo y no tener nada que ver. La diferencia casi siempre está en la etiqueta, y leerla bien es lo que separa una compra útil de un gasto inútil.

1. Mira la dosis por toma, no la del envase

Un frasco que anuncia «1.000 mg» en la parte frontal puede referirse a la dosis diaria total repartida en tres cápsulas. Ve siempre a la tabla de la parte de atrás y busca la columna «por dosis diaria» y el porcentaje de VRN (Valor de Referencia de Nutrientes). Ese porcentaje te dice cuánto cubre de lo que una persona adulta necesita al día.

2. La forma del nutriente cambia mucho

No todos los minerales se absorben igual, y en la etiqueta aparece entre paréntesis. Algunos ejemplos habituales:

  • Magnesio: el citrato y el bisglicinato se toleran mejor a nivel digestivo que el óxido, que es el más barato y el que más se usa en fórmulas económicas.
  • Hierro: el bisglicinato suele sentar mejor que el sulfato ferroso.
  • Vitamina D: la forma D3 (colecalciferol) es la que se recomienda habitualmente frente a la D2.

3. Desconfía de las «fórmulas exclusivas»

Si la etiqueta agrupa diez ingredientes bajo un nombre comercial y una cifra total, no puedes saber cuánto lleva de cada uno. Puede haber una pizca de lo caro y mucho de lo barato. Una buena etiqueta desglosa cantidad por ingrediente.

4. El cuándo también cuenta

Las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) se absorben mejor con una comida que lleve algo de grasa. El hierro, en cambio, se absorbe mejor en ayunas y con vitamina C, y peor si lo tomas con café, té o lácteos. El magnesio, por su efecto relajante, muchas personas prefieren tomarlo por la noche.

5. Cuándo conviene preguntar antes de comprar

Un complemento no es un caramelo. Hay situaciones en las que lo mejor es consultarlo primero con tu médico o con un farmacéutico —en nuestra farmacia, Farmàcia Mercè Fabró (El Prat de Llobregat), te lo resolvemos en un momento—: embarazo y lactancia, tratamiento con anticoagulantes, problemas de tiroides o de riñón, y cualquier medicación crónica. Algunas plantas de uso común, como el hipérico o el ginkgo, interaccionan con medicamentos frecuentes.

En resumen

Compara la dosis por toma, fíjate en la forma del nutriente y huye de las etiquetas que no desglosan cantidades. Y si tienes dudas con una etiqueta concreta, mándanos una foto por WhatsApp y la miramos contigo, o pásate por nuestra farmacia, Farmàcia Mercè Fabró, y te lo explicamos con el bote en la mano.

Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.