El verano termina y con él llegan los madrugones, las obligaciones y esa sensación de cansancio que cuesta sacudirse. Volver a la rutina no tiene por qué ser brusco: unos pocos ajustes en el sueño, la luz y la alimentación ayudan a recuperar la energía en pocos días.
Recupera un horario de sueño estable
Acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, incluidos los fines de semana. Evita las siestas largas (máximo 20-30 minutos) y reduce las pantallas al menos una hora antes de dormir para facilitar la conciliación del sueño.
Luz natural, la mejor aliada
Exponerte a la luz del sol durante la mañana ayuda a reajustar el reloj biológico interno, lo que facilita dormir mejor por la noche. Un paseo de 15-20 minutos al aire libre nada más levantarte marca la diferencia.
Alimentación y suplementos de apoyo
Una dieta equilibrada, con suficientes proteínas, frutas y verduras, es clave para recuperar energía. El magnesio y las vitaminas del grupo B participan en procesos que influyen en el cansancio y el estado de ánimo; si notas fatiga persistente, consulta en tu farmacia sobre qué suplemento puede ayudarte.
Actividad física, con moderación
Retomar el ejercicio de forma progresiva, sin exigirte al nivel de antes del verano, ayuda a mejorar el sueño y el ánimo. Caminar, nadar o el yoga suave son buenas opciones para empezar.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si el cansancio o el insomnio persisten más de unas semanas, consulta con tu médico de familia.



