Cómo recuperar la piel después del verano

Primer plano de piel hidratada con gotas de agua

Septiembre es el mes en el que la piel pasa factura. Después de semanas de sol, sal, cloro, aire acondicionado y menos rutina de la que nos gustaría admitir, es normal notarla más seca, más apagada y con alguna mancha nueva. La buena noticia es que la mayor parte se recupera sola: solo hay que acompañarla bien durante unas semanas.

Estas son las seis cosas que más nos preguntan en el mostrador al terminar el verano, y lo que solemos recomendar.

1. Vuelve a lo básico: limpieza suave

Después del verano lo último que necesita la piel es un limpiador agresivo. Si notas tirantez justo después de lavarte la cara, la fórmula es demasiado dura para ti ahora mismo. Cambia a un gel o una leche limpiadora suave, con agua templada —no caliente— y sécate a toquecitos, sin frotar.

2. Hidratación: agua por dentro y lípidos por fuera

La deshidratación estival no se arregla solo bebiendo agua. La piel también ha perdido lípidos, y necesita reponerlos. Busca en la etiqueta ingredientes de dos familias:

  • Humectantes, que retienen agua: ácido hialurónico, glicerina, urea en baja concentración.
  • Emolientes y oclusivos, que reparan la barrera: ceramidas, escualano, manteca de karité, niacinamida.

Aplica la crema con la piel todavía ligeramente húmeda: retiene mucho mejor la hidratación. Y no te olvides del cuerpo, sobre todo piernas y brazos, que es donde más se nota la sequedad.

3. Exfoliación: sí, pero con cabeza

Exfoliar ayuda a recuperar la luminosidad, pero en septiembre conviene ir despacio: la piel viene sensibilizada. Una o dos veces por semana es suficiente, y mejor con exfoliantes químicos suaves (ácido láctico, ácido mandélico) que con granulados abrasivos. Si tienes la piel roja, irritada o con descamación, espera unos días antes de empezar.

4. Manchas: constancia y protección, no milagros

Las manchas post-verano tardan meses en atenuarse y ningún producto las borra en dos semanas. Lo que sí funciona es la combinación de un despigmentante constante —vitamina C por la mañana, activos como la niacinamida o el ácido tranexámico— con protección solar diaria. Sin lo segundo, lo primero no sirve de nada.

5. El pelo y las uñas también acusan el verano

La caída estacional de otoño es normal y suele durar unas semanas. Un champú suave, una mascarilla nutritiva una o dos veces por semana y, si lo necesitas, un complemento alimenticio con biotina, zinc y aminoácidos azufrados suelen bastar. Si la caída es muy abundante o aparecen zonas despobladas, es momento de consultarlo con un profesional sanitario.

6. No guardes el protector solar con la sombrilla

Es el error más repetido. En septiembre y octubre sigue habiendo radiación ultravioleta suficiente para provocar manchas, y la luz visible de las pantallas y el interior también influye en las pieles con tendencia a pigmentar. Un SPF 30 o 50 diario en cara, cuello y dorso de las manos es la mejor inversión en tu piel a largo plazo.

¿Por dónde empiezo?

Si tuviéramos que elegir solo dos cosas: una buena crema hidratante y un protector solar que te guste lo suficiente como para usarlo cada día. El resto se puede ir añadiendo poco a poco.

Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si notas cambios en un lunar, irritación persistente o cualquier lesión que no mejora, consulta con tu médico o dermatólogo. Para dudas sobre productos y rutinas, puedes preguntarnos a nosotros o pasar por nuestra farmacia, Farmàcia Mercè Fabró.